Autonómix, el software libre distribuido por las administraciones
Historia
Entre las distribuciones de Linux por parte de las diferentes administraciones públicas encontramos iniciativas como Linkat, Lliurex, LinEx o Guadalinex. Esta distribución se hace siguiendo un modelo que va de arriba hacia abajo. Esto implica que la dirigen las instituciones y que no surgen de la necesidad real de los usuarios o de la comunidad de desarrolladores.
El fiasco
Es una opción respetable que las administraciones impulsen y utilicen el software libre tanto por el apoyo a la filosofía del código abierto como por el ahorro que este software supone. A pesar de ello, se puede discutir si una distribución propia es la mejor manera de hacerlo.
Generalizar es peligroso pero no es descabellado afirmar que las distribuciones de Linux que hacen las administraciones no han llegado al gran público y se han quedado en su propio ámbito donde, además, a menudo topan con las reticencias de centros y funcionarios.
¿Qué hemos aprendido?
El fiasco de la distribución de software libre que hacen las distintas administraciones merece como mínimo un par de reflexiones sobre la efectividad de la dispersión de iniciativas y sobre la necesidad de intervenir y financiar con recursos públicos la distribución cuando el mercado ya ofrece múltiples soluciones gratuitas.
Además, las distribuciones de Linux por parte de las administraciones se contradice con el espíritu transversal de la comunidad de desarrolladores.