Historia
El 8 de julio de 2008, Google estrenó un espacio llamado Google Lively, un entorno de tres dimensiones donde cada usuario tenía una parcela que podía decorar y en la que podía interactuar con otras personas dentro de este mundo virtual. En este espacio se podía mostrar fotografías o vídeos y también era posible enlazarlo a forums, blogs o webs para que cualquier navegante pudiera acceder a la parcela. Pese a la similitud respecto a SecondLife, Google Lively no permitía a los usuarios generar nada y el diseño de los personajes que representaban a cada usuario se limitaba al catálogo que se ofrecía.
El fiasco
Diseñado por uno de los trabajadores de Google, que compensan el 20% de su sueldo con proyectos desarrollados en su tiempo libre, la inversión en Google Lively debió ser más bien poca y de hecho jamás superó la versión Beta de pruebas.
La idea inicial era ofrecer una alternativa a SecondLife pero Google Lively acabó siendo un espacio muy distinto. La iniciativa de Google limitaba la libertad de movimientos, parcelizaba los espacios y no permitía la creación y comercialización, desestimando así los beneficios en publicidad que sí recogía Second Life. El intento de superarlo aprovechando las expectativas que conllevaba el sello del conocido buscador no funcionó. El fiasco de Google Lively se consumó el 31 de diciembre de 2008, cuando el espacio cerró sus puertas tras sólo 5 meses de funcionamiento.
¿Qué hemos aprendido?
El fiasco de este espacio virtual nos deja una enseñanza clara: el poder de una marca, Google en este caso, no basta para convertir en éxito un proyecto que, por otra parte, ni tan siquiera tenía el atractivo del que ya estaba en el mercado.